Ya hemos avanzado en un artículo anterior que el análisis de la coyuntura regional, en contra de lo que afirma el POLISARIO, apunta hacia Marruecos.
Veamos ahora el asunto, desde la óptica de los posibles beneficios que aporta este acto. ¿Quién es el mejor beneficiado de este acto?
Por mucha estructura y organización que tenga el supuesto AQMI, es evidente que para sobrevivir en el desierto necesita, indefectiblemente, de la complicidad o, al menos, la tolerancia de las poblaciones que moran esos desiertos y los territorios aledaños. Es inimaginable que esos grupos puedan permitirse el lujo de enemistarse, molestar o contrariar los intereses de las poblaciones locales. Una Ley no escrita lo impide. De hecho, la legendaria hospitalidad de los pobladores de todos los desiertos, no procede de la bondad ética o moral de esos pobladores, sino del medio en que viven. Es el desierto o, mejor dicho, la hostilidad del desierto, la que impone la solidaridad y la hospitalidad entre sus moradores.
En todo “Trab Al Bidhan”, cuyos lindes orientales alcanzan al Níger, no es posible imaginar que alguien (alguna Autoridad) dé su visto bueno o, siquiera, tolere un acto tan vil como este. Guiados por el Principio de la Buena Fe, debemos pensar así. Y qué sucede más allá de los lindes de “Trab Al Bidhan”? Aquí, también, la legendaria coexistencia pacífica con los vecinos “no Bidhan” impide que se consienta un acto como este.
Recordemos que, a diferencia de otros regímenes de la región, el POLISARIO, no ha encarcelado ni perseguido a nadie, ni por terrorismo ni por islamismo ni por nada. Es decir, a diferencia de, por ejemplo, Mauritania, a cuyo régimen le acusan de servir los intereses de Francia en la región, al POLISARIO, no se le puede acusar de defender los intereses de nadie, excepto los de su Justa Causa. Y un dato a tener en cuenta: el acto en cuestión no atenta contra los intereses concretos de un régimen determinado, sino contra la supervivencia de un pueblo, contra la supervivencia humanitaria de todo un pueblo. Y esto, lo saben los autores.
Sean, pues, quienes sean los autores intelectuales de este hecho, saben que su acto despierta un fuerte rechazo desde el atlántico hasta el desierto de Nubia. Luego cuesta creer que hayan llevado a cabo un acto que les acarrea la enemistad de los pobladores de una región geográfica tan extensa.
De dónde proceden, entonces, los autores? Desde luego que no podemos apresurarnos a señalar a un ente (el AQMI) que ni siquiera estamos seguros de que exista. En un momento en que, cada vez más, adquiere mayor fuerza la tesis de que el AQMI no existe y que toda esa actividad es producto del trabajo sucio de los cuerpos de seguridad de algunos países, en un momento así, deberíamos tener mayor prudencia al señalar al posible autor del hecho.
El AQMI o quien sea que habite en las entrañas del desierto del Gran Sahara, no saca ningún beneficio de este acto.
Por otra parte, la precisión de sus actos, es decir, su perfecta orientación en los vericuetos de Rabuni, su conocimiento de la geografía local, la elección del momento y el lugar indican que se dispone de una estructura organizativa que supera la capacidad organizacional de las bandas criminales o traficantes de poca monta que puedan deambular en el desierto.
Resulta imposible llevar a cabo una operación de semejante calibre (alcanzar el ala Este de la ‘Casa Blanca’) sin contar con la colaboración de alguien que vive y reside en los Campamentos de Refugiados. Una pregunta para el lector: ¿Cuántos metros separan Presidencia de Tashrifat? ¿300 metros? ¿400?
Afirmar, como ha hecho el POLISARIO, que AQMI es el autor del acto, equivale a reconocer que sus propias filas están infestadas de terroristas. Y eso es peligrosísimo.
Qué necesidad tiene, entonces, el POLISARIO, para imputar la autoría al AQMI con tanta celeridad? De qué datos objetivos dispone para hacer semejante afirmación? Parece razonable creer, que ese discurso se dirige, sobre todo, a Washington: “Si alguna vez se os ha pasado por la mente dar por ciertas las falsas acusaciones que vierte Marruecos, aquí tenéis la prueba: nosotros, también, somos víctimas del terrorismo, no su aliado”.
Haddamin Moulud Said.
يبدو ان زمن الامن في المخيمات فد ولى، او على الاقل امن الاجانب هناك.
ResponderEliminarBuena reflexión y análisis . Este es un acto criminal e injustificado, y desde luego solo beneficia a los enemigos de la causa Pero también debe ser una oportunidad más para arrimarse los hombros y aunar esfuerzos ,no solamente para fortalecer la seguridad en los campamentos ,sino para desafiar y seguir desafinado aquellos que creen que el pueblo saharaui ,se rinde o se arrodilla ,por mucho que instrumentalizan las diferentes formas del terror / O elbechir
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